Posts etiquetados ‘amor’

Combustión

Publicado: 10 marzo, 2017 en Parapetos
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Volaron dagas una vez más,

esquivamos el acero mientras ardíamos,

la lluvia no apagó el incendio.

Los pedazos quedaron esparcidos por el suelo,

ya nadie estaba dispuesto a recogerlos,

todo había sido demasiado intenso,

el dolor quedó impregnado en cada vértice.

Viví demasiado tiempo en las nubes

tanto que al bajar nada era como recordaba

mis manos no podían siquiera tocarte,

ni tus ojos eran capaces de mirarme.

Dejé de ser en alguna parte del transito,

olvidé mi naturaleza para entregarme a la tuya,

eras pasión desbordada, fuego encarnado,

fue la idealización de un sueño,

yo era tierra calma, árido yermo;

brotó el volcán al choque de nuestros cuerpos,

se zarandearon las almas y desbordó la locura,

zozobró el respeto y asomó bruscamente el odio.

Se replegaron los seres con la cautela de un erizo,

los rescoldos perduran, las llagas se difuminan,

ahora,

no debería quemar, no si bien la llama se cuida.

 

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Reconocimiento

Publicado: 26 agosto, 2014 en Parapetos, Pulsiones
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Tras el torbellino de tu ser, la tormenta de tu ausencia.
Tras la calidez de tu voz, la necedad de mis silencios.
Tras tu dispersa alegría, sigue mi incierta cobardía.
Nada me entristece; ahora sé que puedo reconocerte.

Contengo sentimientos mientras lanza la vida ironías
e ilusiones se desmoronan al son de vacuas miradas
Seguiré trasegando, por si sólo son almas varadas.


Retales y fragmentos

Publicado: 8 enero, 2014 en Parapetos
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ventana
La tarde que arrojé piedras contra su ventana,
y la forma con la que silbaba. ¿Recuerdas?
Decía que nuestras sombras eran una
danzando bajo la luz de la lámpara que le regalé.
¿Recuerdas? Imaginamos el olvido en un portal,
cincelamos atardeceres y merendamos confesiones
en las rocas de un incipiente puerto donde
seguimos pesquisas de sal ¿Recuerdas?
Experimentamos en colchones que superaban
nuestra edad testeando sus muelles
¿Recuerdas? Amordazamos los ladridos
y desterramos al frio de la cama;
conversamos con ocas en Cazorla.
Mordíamos al viento ¿Recuerdas amor?
Desnudos, separados por piel te visitábamos.
Te venerábamos, impulsivos, sólo creíamos en ti.
Burlamos tus flechas
durante algún tiempo, te dimos la espalda.
Amor
¿Nos recuerdas ahora?




Los dos planteas llevaban muchos años observándose, esperando el mágico instante. Por momentos se atraían de manera irrefrenable, a ratos uno orbitaba alrededor del otro, sin saber bien el momento en que aproximarse; en algunas ocasiones chocaban fragmentos desprendidos de sus esencias, dando lugar a instantes de una belleza difícilmente igualable. Llegaron los observadores en la etapa aditiva y, ante sus asombrados ojos, los protoplanetas no se absorbieron, todo lo contrario, parecían aguantarse la mirada, como si la existencia de uno fuera lo único que mantenía suspendido al otro en el vasto infinito; hasta que con arrojo se abalanzaron para crear un nuevo sistema solar. Les faltaba que su estrella regente acabara de encender para quedar más o menos libres, en sus órbitas, o morir en el cataclismo. Ninguno de los testigos acertó a reconocer lo que veían, aunque muchos lo sospechaban… amor, una danza, un cortejo, el teatro de la naturaleza ofreciéndonos una nueva representación.



Algunas mañanas despierto con una lucidez que asumía ya perdida en los años del acné. Resuena la música en mi pecho con mayor intensidad, haciendo vibrar un alma en perpetuo letargo, las palabras reverberan en mi cabeza como un mantra, revigorizando un cuerpo cercano a lo inerte; el paisaje repleto de almendros se muestra majestuoso y me siento insignificante, revivo experiencias como si de la primera vez se tratara, con la facilidad que lo hace un pez, me asombro con todo y un halo de inocencia acompaña a cada una de mis efímeras sonrisas. Soy niño por un instante, obviando la adolescencia, pasando de largo la “egolescencia”, sintiéndome agraciado por lo que disfruto, descubriendo que todo lo que vivo es un regalo, sin querer más de lo que me hace ser menos, libre de un odio que condiciona, lejos de sueños que perturban, esclavo de la belleza, loco por seguir explorando, ciego de amor, mesonero de alegrías, domador de la decepción.


Adioses

Publicado: 27 agosto, 2013 en Parapetos
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Volvió a ocurrir
Tarde, como siempre
El frenético palpitar
Ensordece la razón
Nadie, nunca
Con el corazón en la boca
Pudo hablar de amor