Historias de la calle

Publicado: 10 octubre, 2013 en Lo caminado
Etiquetas:, , , , , , , ,


Pasarían las siete, de una oscura tarde de invierno, cuando un grupo de despreocupados adolescentes se sacudía el tedio de la mañana lectiva a base de jugar al fútbol-tenis usando una pesada cadena a modo de red, jugar a la lata o escuchar algunos temas de Saian Supa Crew o Eak A Mouse, en el único coche que por aquella época frecuentaba su refugio, ajenos a la sorpresa que la ingrata ciudad les depararía. El humo y algunos litros de cerveza acompañaban a estos jóvenes en sus disparatadas conversaciones cuando la brutal amenaza se presentó por un extremo de la calle. De repente, se vieron inmersos en una escena de lo que bien podría ser una película de pandilleros. De varios coches y motos se apearon rápidamente una caterva de energúmen@s ataviados –cosa que nunca me deja de sorprender- con cadenas de la cisterna, de oro, al cuello y pertrechados con palos, bates de béisbol, cascos de moto, cadenas e incluso una barra de cortina a modo de armas. No hubo tiempo a mediar palabras, la estampida se precipitó buscando una salida, aquello parecía un documental del Discovery Chanel en plena ciudad; el otro extremo de la calle quedó bloqueado por algunas scooteres más, al estilo que una manada de lobos emboscaría a sus presas, y la salvaje agresión repartió distinta suerte a diestro y siniestro. Mientras algunos se refugiaban en las tiendas del barrio o escapaban esquivando coches saltando a través de su capó, otros eran receptores de golpes, no faltos de saña. Al más joven de todos los agredidos un palazo en la cabeza le adjudicaría un escabroso mote: el de la fanta; debido a los puntos de sutura que le aplicaron, y a una de las muchísimas promociones que la conocida marca, por aquel entonces, anunciaba. Pasado poco más de una hora, la policía, alertada por uno de los fugados, hizo acto de presencia cargada de insinuaciones que muy lejos de lo acaecido quedaban. El mandamás de los uniformados aseveraba sus pesquisas, inciertas, soltándonos un sermón de esos que tan sólo un padre, seguro de ser el educador perfecto, se atrevería a pronunciar (y es que vivía con el desconocimiento de que su hijo, probablemente, era el mayor cocoso de la zona oeste de Málaga). Sin embargo, nada de lo que allí ocurrió sería tan doloroso como el titular del diario que, al día siguiente, mentía: “Reyerta entre bandas rivales en Huelin”. (Y se quedaron tan anchos).


Anuncios
comentarios
  1. Fon Díaz dice:

    Increible Samu, recuerdo lo del periodico, era de risa!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s