La última piedra en el cajón

Publicado: 26 julio, 2013 en Lo caminado
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Como colofón a tu aberrante obra decidiste dejar una incógnita suspendida mientras huías despavorida del monstruo que creaste. Deambulé durante días por ella como zombi de Geroge Romero, llegando una y otra vez a los limites de aquella nueva prisión, exploré los vértices de mi confinamiento sin miedo a la sangre de las heridas, me creí muerto, me creí desafortunado, un pequeño Frankestein de la era moderna compuesto por legajos de tinta y sueño que se filtraron a mis venas. Con el tiempo conseguí plegar mi celda, con la particular mazmorra que me dejaste fabriqué un esperpéntico avión (no daba para más) y escapé; aún guardo como recuerdo sus alas, a veces abro el cajón donde las guardo y, aunque se hace inevitable una escalofriante sacudida, no puedo dejar de pensar que si te marchaste fue para enseñarme a volar una última vez…


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